Material divulgativo

10 Feb 2015

Conferencia de Íñigo Errejón: “La lucha por la hegemonía política y social: un análisis discursivo”

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El grupo de I+D Mediaflows organizó, el pasado lunes 9 de febrero, en la Facultad de Filología, Traducción y Comunicación de la Universidad de Valencia, una conferencia impartida por Íñigo Errejón Galván. La conferencia llevaba por título “La lucha por la hegemonía política y social: un análisis discursivo”, y partía del trabajo desarrollado por Íñigo Errejón en su tesis doctoral, “La lucha por la hegemonía durante el primer gobierno del MAS en Bolivia (2006-2009): un análisis discursivo”. Se trataba, por tanto, de un acto de enfoque y objetivos netamente académicos, aunque sin perder de vista (en particular, en el turno de preguntas, donde se hizo más patente) la doble faceta del conferenciante, como académico y como dirigente político de Podemos.

En su charla, Errejón se centró fundamentalmente en analizar el concepto gramsciano de “hegemonía” y las estrategias discursivas conducentes a alcanzarla por parte de los actores sociales. Los grupos dominantes, que ostentan el discurso hegemónico, logran incorporar sus preocupaciones, objetivos y puntos de vista como propios de la colectividad. Sin embargo, las hegemonías nunca son absolutas, ni inmutables. Se hallan sometidas a un proceso perpetuo de cambio y negociación permanentes, en donde las disputas entre proyectos alternativos suelen tener como resultado cierta “contaminación”, entendida ésta como integración o asimilación parcial de algunos postulados defendidos por los oponentes, y no la aplicación, completa e inmaculada, del proyecto defendido inicialmente por parte del grupo que alcanza la hegemonía.

Errejón explicó la capacidad performativa del discurso para configurar hegemonías en dichos campos, así como los distintos espacios en los que es posible aplicarlo: el campo intelectual (donde generalmente se inicia la configuración de discursos con vocación de alcanzar la hegemonía, o al menos disputarla), el campo social, el campo mediático y, por supuesto, el campo político e institucional.

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Errejón describió el “discurso” como el envoltorio con el que se empaquetan los actos ya ocurridos, como un conjunto de actividades, reconocidas y no reconocidas, que dotan de sentido determinados hechos sociales. El discurso político, en este contexto, se plantea como una traducción permanente de la realidad, una resignificación de sentido.

En esta labor de traducción, la simplificación es inevitable. El discurso parte de situaciones y planteamientos complejos, que se trasladan al espacio público necesariamente condensados y resumidos. A menudo, la realidad se ve reducida a estereotipos fácilmente manejables y asumibles por el público. Es lo que sucede en los medios de comunicación y en los productos emanados desde la industria cultural, por ejemplo, pero también en los espacios sociales más inmediatos y reducidos, como una conversación de grupo, presencial o tecnológicamente mediada. Y, por supuesto, en el discurso institucional.

El discurso funciona en cuatro espacios complementarios: a) define problemas de nuestra sociedad; b) establece problemas que dividen nuestras lealtades; c) realiza una deconstrucción y una construcción de sentido; d) supone un signo político que identifica a un grupo de personas; define a un “ellos” y un “nosotros”. Todos los procesos de identificación implican un límite que marca un afuera.

La conferencia, que permitió delinear con precisión los fundamentos teóricos del análisis, vino seguida por un intenso turno de preguntas (por espacio de dos horas), que en su mayoría abarcaron cuestiones más concretas y ligadas con ejemplos de la política o la sociedad españolas. Por ejemplo, el papel de los medios de comunicación, y en particular de la televisión; los factores, tanto coyunturales como estructurales, que han puesto en crisis el régimen surgido a raíz del proceso de Transición a la democracia; la naturaleza del proyecto político de Podemos; las estrategias de dicho partido para asentar sus mensajes y responder a las críticas, así como las estrategias de sus oponentes para desacreditarles; etc.