Fecha10/11/2015
PublicaciónCapítulo de libro en Participació electoral i territori. Anàlisi de les eleccions municipals i autonòmiques 2015
Referencia bibliográfica

López García, G. (2015) “Valencia: de bastión del PP a símbolo del cambio de ciclo“. En VVAA (2015). Participació electoral i territori. Anàlisi de les eleccions municipals i autonòmiques 2015. Unitat de Suport al Vicerectorat de Participació i Projecció Territorial. Servei de Publicacions de la Universitat de València.

Introducción
La ciudad de Valencia, como muchas grandes ciudades españolas, ha vivido dos grandes hegemonías sucesivas desde la reinstauración de la democracia. En las primeras elecciones municipales, en 1979, el PSOE, coaligado con el PCE, logra hacerse con la alcaldía. Tras el breve período de Fernando Martínez Castellano (1979), dos alcaldes socialistas, Ricardo Pérez Casado (1979-1988) y Clementina Ródenas (1988-1991), encarnan el mandato de los socialistas al frente del consistorio de la ciudad.
En 1991 el PSOE, con trece concejales, vuelve a vencer en las elecciones municipales, pero pierde la alcaldía merced al pacto entre Vicente González Lizondo (Unió Valenciana, ocho concejales) y Rita Barberá (PP, nueve concejales) que inviste a Barberá como nueva alcaldesa.
Barberá obtiene una ajustada mayoría absoluta en 1995 (17 escaños de un total de 33), que incrementa en las elecciones de 1999 (20) y se mantiene a grandes rasgos en esos guarismos en sucesivos comicios (19 concejales en 2003; 21 en 2007; de nuevo 20 en 2011), hasta llegar al súbito desplome de 2015, en el que el PP pierde la mitad de sus concejales (pasa de veinte a diez). Pese a lo cual, continúa siendo el partido más votado.
Las ciudades –y la ciudad de Valencia no suele ser una excepción– tienden a anticipar los escenarios de cambio electoral. La victoria de la izquierda en muchos ayuntamientos de capitales de provincia en 1979, entre ellas Valencia, sirvió de preludio al histórico triunfo socialista en las elecciones generales de 1982. La pérdida de algunas ciudades clave por parte de los socialistas en 1991 también prefiguró el escenario para el posterior vuelco en las elecciones autonómicas de 1995 y generales de 1996. Muy particularmente, en la Comunidad Valenciana, donde la hegemonía del PP se ha prolongado a lo largo de veinte años (cinco legislaturas) tanto en los principales ayuntamientos como en las diputaciones y el gobierno autonómico.
Este vuelco resulta particularmente importante si tenemos en cuenta que la Comunidad Valenciana es el territorio español donde más han cambiado las preferencias ideológicas del electorado. Si revisamos el mapa electoral español de los años setenta y ochenta, veremos que la mayoría de los graneros electorales de la izquierda y la derecha se han mantenido más o menos estables, con dos únicas excepciones: Madrid y la Comunidad Valenciana, que han pasado de constituir feudos de la izquierda a hacer lo propio con la derecha; y con más intensidad, además, en lo que se refiere a la Comunidad Valenciana, donde el vuelco ha sido mayor que en Madrid.
No es este el lugar para evaluar los motivos últimos de este cambio, entre otras cosas, porque no hablamos de la Comunidad Valenciana, sino de la ciudad de Valencia. Pero sí conviene señalar que el devenir de la capital ha sido, y es también ahora, crucial para entender la lógica de la evolución electoral en el conjunto dela región, por su peso poblacional y capacidad de irradiación mediática, social y política.
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