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Sororidad

La sororidad es un concepto clave del pensamiento feminista contemporáneo que alude a la solidaridad política, ética y afectiva entre mujeres frente a las estructuras patriarcales. No obstante, no debe entenderse como una alianza esencialista ni homogénea entre mujeres.

Se trata de un pacto político entre mujeres que se reconocen en su condición de género, pero también en su diversidad, y que tratan de combatir las desigualdades que las atraviesan mediante la articulación de formas de apoyo, alianza y acción colectiva en el espacio público.

Lagarde (2006), antropóloga feminista mexicana, ha sido una de las autoras que más ha contribuido a su difusión en castellano, tras su circulación previa en francés (sororité) y en inglés (sisterhood). Sin embargo, casi cincuenta años antes, el escritor español Miguel de Unamuno planteó la necesidad de acuñar un término al que llamó sororidad para referirse a la hermandad femenina. Lo utilizó por primera vez en el prólogo de su novela La tía Tula (1921) para poner nombre al amor de la hermana (Delgadillo Vallejo y Trejo Martínez, 2022): “es extraño que junto a fraternal y fraternidad, de frater, hermano, no tengamos sororal y sororidad, de soror, hermana” (Unamuno, 1921: 9).

Según hooks (2000), el feminismo es una lucha colectiva para acabar con el sexismo, por lo que exige también prácticas de apoyo mutuo, reconocimiento y responsabilidad compartida entre mujeres. En contextos académicos y activistas, la sororidad se ha convertido en un principio para la construcción de espacios seguros y de resistencia.

La sororidad ha sido abordada teóricamente desde el feminismo latinoamericano, especialmente a partir de las contribuciones de Lagarde (2006), quien la define como una alianza ética, política y práctica entre mujeres, sustentada en el reconocimiento de su opresión común bajo el patriarcado. A nivel teórico, se articula con conceptos como género, empoderamiento y justicia social, y se vincula al feminismo interseccional al incorporar la diversidad de experiencias entre mujeres.

Empíricamente, la sororidad ha sido observada en estudios sobre redes de apoyo entre mujeres víctimas de violencia, movimientos feministas, colectivos estudiantiles o entornos laborales con perspectiva de género. A través de metodologías cualitativas (entrevistas, etnografía, análisis del discurso) se ha evidenciado cómo las mujeres construyen lazos de apoyo y estrategias colectivas para resistir el machismo, el acoso o la discriminación.

La sororidad también ha sido objeto de análisis en redes sociales, donde se manifiesta como una práctica discursiva y simbólica que genera comunidad, por ejemplo a través del uso de hashtags, como #metoo (Quan-Haase et al., 2021) #juanaestaenmicasa #nosotrasparamos o #lasperiodistasparamos (Iranzo-Cabrera, 2020).

Como categoría analítica para el trabajo de campo, la sororidad puede abordarse como una noción teórico-política que trasciende la dimensión afectiva y se configura como una estrategia de resistencia frente al patriarcado. Esta perspectiva teórica nos permite observar la sororidad no como una condición natural, sino como una práctica social situada.

La teoría interseccional (Crenshaw, 1989) enriquece este análisis al visibilizar cómo las múltiples formas de opresión (género, raza, clase, orientación sexual) atraviesan la posibilidad de construir relaciones sororas. Por tanto, el campo no debe buscar una definición universal del término, sino atender a su pluralidad contextual y cultural. Desde la teoría del cuidado (Gilligan, 1982; Tronto, 1993, 2013), la sororidad puede interpretarse asimismo como una forma política de cuidado colectivo y de responsabilidad compartida, especialmente relevante en contextos de violencia estructural.

Para el trabajo de campo es clave identificar cómo las mujeres nombran, ejercen o disputan la sororidad en sus experiencias cotidianas. Estudios etnográficos y entrevistas han mostrado que esta práctica puede materializarse en gestos de cuidado mutuo, defensa colectiva ante agresiones, mentoría entre mujeres o dinámicas colaborativas en el activismo.

La sororidad puede estar atravesada por tensiones, como por ejemplo la exclusión de otras identidades (como mujeres trans o racializadas), conflictos de poder, o idealizaciones que no siempre se corresponden con la práctica real. Atender a estas contradicciones permite desarrollar un análisis más complejo, crítico y situado del concepto.

En contextos digitales, por ejemplo, se ha documentado cómo la sororidad circula como etiqueta, pero también puede banalizarse o instrumentalizarse. Metodologías como el análisis del discurso, la etnografía o los grupos de discusión resultan pertinentes para capturar las dimensiones relacional, afectiva y política de la sororidad. Analizar cómo se construyen, disputan y negocian sus límites en el terreno permitirá afinar su definición y comprender mejor su potencial transformador.

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Referencias:

Crenshaw, K. (1989). “Demarginalizing the Intersection of Race and Sex: A Black Feminist Critique of Antidiscrimination Doctrine, Feminist Theory and Antiracist Politics”. University of Chicago Legal Forum, 1989(1), Article 8. http://chicagounbound.uchicago.edu/uclf/vol1989/iss1/8.

Delgadillo, P., y Trejo, M. (2022). Sororidad, un pacto entre mujeres y para mujeres. Revista Cámara, 125, 50-53. https://comunicacionsocial.diputados.gob.mx/revista/index.php/a-profundidad/sororidad-un-pacto-entre-mujeres-y-para-mujeres-

Gilligan, C. (1982). In a different voice: Psychological theory and women’s development. Harvard University Press.

hooks, B. (2000). Feminism is for everybody: passionate politics. Pluto Press

Iranzo-Cabrera, M. (2020). #lasperiodistasparamos, gestación de una conciencia profesional feminista. Profesional de la Información, 29(2). 1-17. https://doi.org/10.3145/epi.2020.mar.22

Lagarde, M. (2006). Los cautiverios de las mujeres: Madresposas, monjas, putas, presas y locas. Madrid. Siglo XXI.

Quan-Haase, A., Mendes, K., Ho, D., Lake, O., Nau, C., & Pieber, D. (2021). Mapping #MeToo: A synthesis review of digital feminist research across social media platforms. New Media & Society, 23(6), 1700–1720. https://doi.org/10.1177/1461444820984457

Tronto, J. C. (1993). Moral Boundaries: A Political Argument for an Ethic of Care. Routledge.

Tronto, J.C. (2013). Caring Democracy: Markets, Equality, and Justice. New York University Press.

Unamuno, M. de. (2017). La tía Tula. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. (Obra original publicada en 1921).

Investigador responsable de la entrada: María Iranzo-Cabrera
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