Emocionalización
En la esfera postmediática, la emocionalización adquiere un papel central en la construcción del discurso mediático. Esta tendencia se refleja especialmente en el ámbito informativo, donde se observa un aumento significativo de los contenidos emocionalizados (Donsbach & Büttner, 2005; Magin, 2017). Enmarcada dentro del llamado giro afectivo (Clough & Halley, 2007), la investigación sobre la dimensión emocional en los medios también ha cobrado creciente relevancia.
La emocionalización puede definirse como la “evocación intencional de emociones” (Flemming, Cress, Kimmig, Brandt & Kimmerle, 2018). Es decir, como el proceso mediante el cual los medios incorporan elementos emocionales en sus contenidos con el fin de influir en las respuestas afectivas del público.
Esta emocionalización puede manifestarse de forma explícita, a través de la mención directa de emociones o de manera más sutil y frecuente, mediante recursos retóricos que las evocan (Huber & Aichberger, 2020). Entre los mencionados recursos destacan las claves no verbales, fundamentales para expresar e interpretar la dimensión afectiva (Serrano-Puche, 2016). Así, conviene tener presente la tipología propuesta por Leidenberger (2015), que distingue tres formas principales de emocionalización en los medios: textual, visual y musical.
Mientras algunas investigaciones presentan la emocionalización como una fuente de preocupación por sus posibles efectos negativos (Donsbach & Büttner, 2005; Kowalewski, 2009), otras adoptan una visión más positiva, destacando su potencial para generar conexión e implicación (Pantti, 2010; Peters, 2011). En línea con estos últimos estudios, se ha subrayado que la primera interacción del usuario en el escenario comunicativo es de tipo sintiente y emocional. A partir de esta apelación afectiva inicial, y siempre que se den ciertas condiciones, el receptor puede desarrollar una interpretación racional del mensaje mediático (Alsina & Medina, 2010, p. 153). Este enfoque ha contribuido a cuestionar la tradicional dicotomía entre razón y emoción (Plantin, 1998, 2014; Huber & Aichberger, 2020).
Desde una perspectiva más aplicada, también se investiga cómo varía la emocionalización en función del medio (Gerhards et al., 2011; Leidenberger, 2015) y cómo opera en contextos específicos como, por ejemplo, en las noticias sobre terrorismo (Cho et al., 2003; Gerhards, Schäfer, Al Jabiri & Seifert, 2011).
La emocionalización se vincula estrechamente con el flujo de noticias afectivas (Papacharissi, 2014) que se caracteriza por la repetición de noticias sin aportar información cognitiva nueva, pero sí incrementando su carga emocional (Papacharissi & Oliveira, 2012). La emocionalización conecta también con el contagio emocional y con la lógica de la viralidad en entornos digitales (Dafonte, 2014, p. 202), así como con conceptos como desinformación o polymedia.
Podría resultar relevante explorar si, como sugieren algunos estudios (Hosseini & Staab, 2023), las emociones negativas presentes en los medios generan un mayor volumen de interacciones y si los receptores tienden a replicar las emociones del mensaje recibido o bien se mantienen abiertos los tres tipos de decodificación ante un relato mediático (asumir, negociar, oponerse) que advertía Hall (1987).
Asimismo, pueden sernos útiles investigaciones que analizan cómo opera la emocionalización en la comunicación política (Brosda, 2002), los relatos sobre desastres naturales (Zeller, Arlt & Wolling, 2014) o los discursos sobre el cambio climático (Swim & Bloodhart, 2015). En este último sentido, pueden resultar también interesantes las múltiples investigaciones que analizan la progresiva emocionalización (y ficcionalización) del documental y su poder para movilizar a la ciudadanía.
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Referencias:
Brosda, C. (2002). “Emotionalisierung” als Merkmal medialer Politikvermittlung. Zur Diskursivität emotionaler Äußerungen und Auftritte von Politikern im Fernsehen. In C. Schicha & C. Brosda (Eds.), Politikvermittlungin Unterhaltungsformaten. Münster, Hamburg, and London: Lit-Verlag.
Cho, J., Boyle, M., Keum, H., Shevy, M., McLeod, D., Shah, D., & Pan, Z. (2003). Media, terrorisme, and emotionality: Emotional differences in mediacontent and public reactions to the September 11th terrorist attacks. Journal of Broadcasting & Electronic Media, 47(3), 309–327. https://doi.org/10.1207/s15506878jobem4703_1
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Flemming, D., Cress, U., Kimmig, S., Brandt, M., & Kimmerle, J. (2018). Emotionalization in science communication: The impact of narratives and visual representations on knowledge gain and risk perception. Frontiers in Communication, 3(3), 1–9. https://doi.org/10.3389/fcomm.2018.00003
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Zeller, F., Arlt, D., & Wolling, J. (2014). Emotionalisierte Berichterstattung? Wie die Presse in Großbritannien, den USA und Deutschland über die Folgen des Erdbebens und des Tsunamis in Japan berichtete. In J. Wolling & D. Arlt (Eds.), Fukushima und die Folgen: Medienberichterstattung, Öffentliche Meinung, Politische Konsequenzen (pp. 183–209). Ilmenau: Universitäts-Verlag Ilmenau.
Investigador responsable de la entrada: Enric BurgosVOLVER A LA PÁGINA INICIAL DEL ATLAS