Movimientos sociales
Los movimientos sociales son formas de acción colectiva que emergen cuando actores subalternos se organizan para resistir, transformar o reconfigurar estructuras de poder, valores dominantes y formas de injusticia. Más allá de su dimensión política, los movimientos sociales también deben entenderse como productores de significados, afectos e imaginarios.
Desde autores clásicos como Della Porta & Diani (2006) o Melucci (1996) hasta aproximaciones recientes, se ha insistido en que no son solo reacciones coyunturales, sino procesos complejos que articulan identidades, visiones del mundo y formas de vida alternativas. En este sentido, su vínculo con los medios y las tecnologías ha sido objeto de creciente atención.
La acción colectiva contemporánea no puede entenderse sin considerar el entorno mediático en el que se inscribe, desde las radios comunitarias hasta las plataformas digitales. Pero como señala Treré (2019), este vínculo no debe reducirse al uso instrumental de las tecnologías: es un campo de tensiones, donde se juegan tanto posibilidades de expresión como nuevas formas de control. Así, los movimientos sociales son también espacios de experimentación tecnopolítica, de prácticas comunicativas híbridas y de resignificación de lo común en un contexto atravesado por la lógica algorítmica y la vigilancia.
Los estudios sobre movimientos sociales han evolucionado desde los enfoques centrados en estructuras de oportunidad política y recursos organizativos (Tarrow, 1998; Della Porta & Diani, 2006), hacia perspectivas que subrayan sus dimensiones simbólicas, identitarias y comunicacionales (Melucci, 1996). La acción colectiva se entiende aquí no solo como intervención estratégica en la esfera pública, sino como un proceso simbólico-cultural de producción de sentido.
Desde esta óptica, los movimientos operan como articuladores de discursos, prácticas y afectos, en tensión constante entre la expresividad y la eficacia. Esta concepción ha permitido investigar la comunicación no como un mero recurso instrumental, sino como eje constitutivo de la acción colectiva. La construcción de marcos interpretativos, repertorios performativos y tecnologías comunicativas se vuelve clave para entender cómo los movimientos configuran subjetividades y disputan hegemonía.
En el presente contexto, marcado por la plataformización y la dataficación, estos procesos adoptan formas híbridas. El enfoque del Hybrid Media Activism (Treré, 2019) analiza cómo los movimientos tejen ecologías mediáticas versátiles, combinando medios tradicionales, digitales y autónomos. Asimismo, el campo del data activism (Beraldo & Milan, 2019) ilumina nuevas formas de acción colectiva centradas en el control, el uso y la resignificación de los datos como recursos de lucha.
Resulta fundamental, en primer lugar, concebir los movimientos sociales como productores de significados y no solo como actores estratégicos. Esto implica entender la comunicación no en términos instrumentales, sino como una práctica articulatoria capaz de construir identidades, antagonismos y horizontes de sentido. Los movimientos disputan el campo simbólico tanto como el político: sus narrativas, gestos, performances y visualidades son parte integral de la lucha.
En segundo lugar, la mirada empírica debe situarse en la intersección entre lo mediático, lo tecnológico y lo afectivo. Las ecologías híbridas de medios en las que operan los movimientos -desde la radio comunitaria al encriptado de datos, del streaming móvil al meme- requieren enfoques metodológicos flexibles que puedan capturar tanto la materialidad de las infraestructuras como las intensidades emocionales que las atraviesan.
Por último, es clave atender a las fricciones entre expresividad y eficacia, entre visibilidad y protección. En contextos marcados por la precariedad, la represión o la vigilancia, las estrategias comunicativas no son neutras: cada acto de exposición puede ser también un acto de riesgo. El trabajo de campo debe ser sensible a estas tensiones, reconociendo la creatividad táctica de los actores y evitando cualquier lectura romantizada de la acción colectiva.
Desde el punto de vista empírico es crucial, en primer lugar, adoptar un enfoque atento a las ecologías comunicativas que sostienen la acción colectiva. Los movimientos no se expresan a través de un solo canal o tecnología, sino mediante ensamblajes versátiles de medios tradicionales, plataformas digitales, infraestructuras autónomas y formas corporales de comunicación. Captar esta complejidad exige una mirada sensible a cómo se combinan, reutilizan y resignifican estos elementos en contextos específicos.
En segundo lugar, es necesario observar cómo los movimientos negocian colectivamente las tensiones entre visibilidad y protección, entre expresividad y seguridad. En contextos marcados por la vigilancia, la precariedad o la criminalización de la protesta, las decisiones comunicativas -qué mostrar, cómo narrarse, cuándo exponerse- adquieren un valor estratégico y ético fundamental.
Por último, el trabajo de campo debe prestar atención a los espacios donde se produce saber desde abajo: asambleas híbridas, archivos comunitarios, canales encriptados o campañas visuales descentralizadas. Estos espacios no solo informan o movilizan, sino que forman parte del tejido cotidiano de la resistencia. Registrar estas dinámicas permite comprender cómo los movimientos construyen mundo desde la comunicación, en formas que a menudo escapan a las lógicas mediáticas dominantes.
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Referencias:
Beraldo, D., & Milan, S. (2019). From data politics to the contentious politics of data. Big Data & Society, 6(2). https://doi.org/10.1177/2053951719885967
Della Porta, D., & Diani, M. (2006). Social movements: An introduction (2nd ed.). Blackwell Publishing.
Melucci, A. (1996). Challenging codes: Collective action in the information age. Cambridge University Press.
Tarrow, S. (1998). Power in movement: Social movements and contentious politics (2nd ed.). Cambridge University Press. https://doi.org/10.1017/CBO9780511813245
Treré, E. (2019). Hybrid media activism: Ecologies, imaginaries, algorithms. Routledge.
Investigador responsable de la entrada: Emiliano TreréVOLVER A LA PÁGINA INICIAL DEL ATLAS