Pseudomedios
La definición del concepto de pseudomedio es compleja, tanto por la heterogeneidad de contenidos a los que apela como por la intencionalidad con la que se emplea este concepto. El primer rasgo definitorio es el prefijo pseudo- (procedente del antiguo griego, ψευδο-), que connota, con un sentido de falsedad, aquellos términos a los que precede, en este caso el sustantivo medios.
Entre las acepciones que plantea el diccionario online de la Real Academia Española para el término falso resulta particularmente ilustrativa la que apela a aquella cosa “que se hace imitando otra que es legítima o auténtica”. Precisamente en esta imitación de algo legítimo o auténtico está la clave de fuerza del concepto de pseudomedio. La elección pretende poner de manifiesto el carácter fraudulento de unas páginas web que pretenden hacer parecer lo que no son, utilizando la estratagema y el fingimiento para lograrlo.
Teniendo en cuenta las reflexiones previas, con pseudomedios se designa a aquellas páginas web que imitan formas y estilos de composición utilizados por los periodistas (Rathnayake, 2018), al tiempo que infringen las convenciones básicas de la profesión periodística y mezclan información, comentarios e ideología (Del-Fresno-García, 2019). Con frecuencia, además, se limitan a absorber sus contenidos y reformularlos de acuerdo con unos intereses ideológicos (Toivanen et al., 2021).
La apuesta por el sustantivo pseudomedios es significativa frente a otras denominaciones que se barajan en la literatura académica, especialmente respecto a medios hiperpartidistas (hyper-partisan media, Benkler et al., 2017) o alternativos (Haller y Holt, 2019), que esquivan esta idea de mimetización encaminada al engaño.
En el primer caso, el prefijo pseudo- frente al de hiper- resulta relevante, por cuanto el hecho de presentarse como webs al servicio de una ideología (sin apelar a la condición de medios) no plantearía debate: la audiencia ya sabría a qué atenerse. Sin embargo, el hecho de que estas webs imiten a los medios convencionales con la vocación de confundir a la audiencia requiere del prefijo pseudo- para desvelar su verdadera condición, precisamente porque el disfraz de medios que ellos se auto atribuyen les convierte en una estrategia de auto legitimación, camufla su esencia.
En el segundo caso, el uso del adjetivo alternativos resulta también conflictivo, puesto que este presunto carácter alternativo es una de las bazas de legitimación que emplean los pseudomedios. En particular, porque se presentan como críticos, marcando distancias respecto a los medios convencionales, tanto en la defensa de la noción de interés informativo (newsgathering) como el proceso de producción y distribución (newsmaking), resaltando su presunta autonomía e independencia de cualquier tipo de injerencia.
El uso del adjetivo alternativo aporta un componente de ambigüedad importante e induce a la confusión con los medios alternativos, asociados al activismo de izquierda en las décadas de 1960 y 1970. Por tanto, su uso no sería adecuado si no se explicita claramente su adscripción ideológica, como plantean Figenschou e Ihlebaek (2019) al hablar de far-right alternative media.
Esta dimensión ideológica vinculada a la extrema derecha es la que sirve como punto de unión a un ecosistema digital heterogéneo e inestable. Pero también oportunista e interconectado, al servicio de una ideología de ultraderecha, con matices de énfasis en antiinmigración, antivacunas, anti género o anti LGTBIQ+. Todo ello en función de los intereses específicos de los promotores, que convierten la información contrastada y el diálogo democrático en un ataque desprovisto de argumentos y alimentado por juicios de valor. Fundamentado, además, en el componente emocional, con el objetivo de generar desconfianza y contribuir al desorden informativo (Wardle y Derakhshan, 2018). Estas estrategias suelen apoyarse en teorías conspirativas y versiones engañosas de la realidad social que desafían las reglas democráticas y la armonía social, reforzando los mensajes sesgados con patrones expresivos y prácticas polarizadoras (Palau-Sampio, 2023).
En España la actividad de los pseudomedios ha situado su principal foco desde 2020 en temas sociales, políticas progresistas y en las medidas para gestionar la pandemia (Palau-Sampio, 2021; Palau-Sampio & Carratalá, 2022). Estos pseudomedios se caracterizan por un lenguaje que incide en el componente emocional, expresado mediante titulares polarizados que recurren al clickbait para captar la atención y construir una jerga particular, exacerbada por la desinformación y las prácticas populistas (Palau-Sampio, 2023).
La dependencia de estas técnicas revela las limitaciones de producción de estas páginas web, cuyos contenidos son, en buena medida, una mezcla de textos de opinión y el plagio de contenidos de otros medios convencionales –adaptando titulares y contenidos a sus objetivos de distorsión–, junto con la canibalización de redes sociales y los sitios web de ideología afín (Palau-Sampio, 2023).
Otra de las claves de identificación de los pseudomedios es la impostura en el rol profesional. De hecho, emulan el rol de vigilantes, denunciando aquellas acciones o proyectos alejados de su ideología y empleando campañas para condenarlos (Palau-Sampio, 2024). Ello implica un escrutinio selectivo de actores y cuestiones a vigilar, para señalar aparentes abusos en los que se apropian indebidamente de la dimensión legítima del rol periodístico de watchdog. Ello se traduce en una adaptación estilística de las características del papel de guardián en los textos publicados, emulando y exagerando pretendidas denuncias que, en realidad, representan una satanización de representantes de los partidos opuestos a su ideología, responsabilizándoles de cualquier conflicto, en particular la coalición en el gobierno.
Uno de los elementos más significativos es la ridiculización de inversiones públicas en políticas ajenas a su ideología -como la igualdad de género, que se convierte en la diana perfecta para acusar a los representantes políticos de malas prácticas financieras- o la reinterpretación de los derechos humanos y sociales a la luz de sus propios valores y no de acuerdo con las convenciones internacionales.
Las declaraciones del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el 29 de abril de 2024 en varios medios, contribuyeron a poner de actualidad el término pseudomedios. En sus declaraciones y en otras posteriores, se refería a “páginas webs y digitales” que “forman parte de una maquinaria bien engrasada dedicada propagar el fango, los bulos, la desinformación”. Estas afirmaciones han abierto un debate sobre las características de los pseudomedios, que en muchos casos ha quedado limitado a la ubicación partidista de los mismos, sin entrar en consideraciones básicas. La aprobación del Plan de Acción por la Democracia, presentado como un documento para contribuir a mejorar la calidad de la información, está por dar sus frutos en la lucha contra la desinformación y los pseudomedios que contribuyen a alimentarla.
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Referencias:
Benkler, Y., Faris, R., Roberts, H., y Zuckerman, E. (2017). Breitbart-led right-wing media ecosystem altered broader media agenda. Columbia Journalism Review, 3 de marzo. https://www.cjr.org/analysis/breitbart-media-trump-harvard-study.php
Del-Fresno-García, M. (2019). Desórdenes Informativos: Sobreexpuestos e Infrainformados en la era de la Posverdad. El profesional de la información, 28 (3), 1–11. doi:10.3145/epi.2019.may.02
Figenschou, T. U., y Ihlebæk, K. A. (2019). Challenging Journalistic Authority: Media Criticism in Far-Right Alternative Media. Journalism Studies, 20 (9), 1221–1237. doi:10.1080/1461670X.2018.1500868
Haller, A., y Holt, K. (2019). Paradoxical Populism: How PEGIDA Relates to Mainstream and Alternative media. Information Communication and Society, 22 (12), 1665–1680. doi:10.1080/1369118x.2018.1449882
Palau-Sampio, D. (2021). Pseudo-media sites, polarization, and pandemic skepticism in Spain. Frontiers in political science, 3, 685295. https://doi.org/10.3389/fpos.2021.685295
Palau-Sampio, D., y Carratalá, A. (2022). Injecting disinformation into public space: pseudo-media and reality-altering narratives. El Profesional de la información, 31(3). https://doi.org/10.3145/epi.2022.may.12
Palau-Sampio, D. (2023). Pseudo-Media Disinformation Patterns: Polarised Discourse, Clickbait and Twisted Journalistic Mimicry. Journalism Practice, 17(10), 2140–2158. https://doi.org/10.1080/17512786.2022.2126992
Palau-Sampio, D. (2024). Muddying the media ecosystem: roles and performance of the pseudo-media. En M. C. Negreira-Rey, J. Vázquez-Herrero, J. Sixto-García y X. López-García, Blurring Boundaries of Journalism in Digital Media: New Actors, Models and Practices (pp. 107-120). Cham: Springer International Publishing.
Rathnayake, Ch. (2018). “Conceptualizing satirical fakes as a new media genre: an attempt to legitimize ‘post-truth journalism’” [Conference presentation]. En: The internet, policy & politics conference 2018, University of Oxford, UK.
Toivanen, P., Nelimarkka, M., y Valaskivi, K. (2022). Remediation in the hybrid media environment: Understanding countermedia in context. New media & society, 24(9), 2127-2152. https://doi.org/10.1177/1461444821992701
Wardle, C., y H. Derakhshan (2018). “Thinking About ‘Information Disorder’: Formats of Misinformation, Disinformation, and mal-Information”. En: Ch. Ireton, y J. Posetti, Journalism, ‘Fake News’& Disinformation, 43–54. Paris: Unesco.
Investigador responsable de la entrada: Dolors Palau-SampioVOLVER A LA PÁGINA INICIAL DEL ATLAS