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Desintermediación

La desintermediación designa un proceso sociotécnico característico de las transformaciones contemporáneas de la comunicación, asociado a la expansión de las tecnologías digitales y de Internet desde finales del siglo XX. En términos generales, refiere a la reducción, desplazamiento o reconfiguración de los intermediarios tradicionales en los procesos de producción, circulación y validación/consumo de la información, el conocimiento y los bienes simbólicos. Este fenómeno se articuló inicialmente con discursos sobre el empoderamiento de los usuarios, en contraposición a los modelos lineales y jerárquicos de comunicación propios de los medios “tradicionales” de masas (prensa, radio, TV).

En este contexto, el desarrollo de entornos digitales interactivos (como la Web 2.0 y las plataformas de redes sociales) fue interpretado como la posibilidad de establecer relaciones directas entre usuarios y contenidos, entre públicos y productores culturales, así como entre ciudadanos, empresas e instituciones. La desintermediación se vinculó, así, con la promesa de una inmediatez comunicativa que prescindiría de mediaciones institucionales, profesionales o técnicas consideradas previamente indispensables.

De todos modos, la supresión o debilitamiento de intermediarios no implica su desaparición definitiva, sino más bien su transformación (Giacomini, 2023). Junto a procesos de desintermediación, emergen dinámicas de reintermediación, especialmente en el marco del capitalismo de plataformas. En este sentido, nuevos actores como las grandes corporaciones tecnológicas o toda la gama de influencers reconfiguran las formas de mediación mediante infraestructuras digitales, algoritmos y modelos de negocio que reorganizan el acceso, la visibilidad y la jerarquización de la información.

En el plano político, la desintermediación está estrechamente vinculada al auge del populismo, entendido como una lógica discursiva y estratégica que apela a la construcción de una relación directa entre “el pueblo” y sus líderes, en contraposición a las élites y a las instituciones mediadoras (Laclau 2014). En este sentido, el populismo tiende a problematizar y deslegitimar a los intermediarios tradicionales como los medios de comunicación, los partidos políticos consolidados o las instituciones representativas presentándolos como obstáculos o distorsiones en la expresión de la voluntad popular (Colussi et al., 2023)

En el ámbito de la comunicación pública, la desintermediación puede analizarse a partir de tres dimensiones principales (Robles y Córdoba, 2019). En primer lugar, la desintermediación de los agentes, que se refiere a la adaptación de actores políticos e institucionales al entorno digital, incorporando canales directos de interacción con la ciudadanía y reduciendo la dependencia de intermediarios tradicionales como los medios de comunicación. En segundo lugar, la desintermediación de los mensajes, que implica una pérdida relativa del control por parte de actores hegemónicos sobre la producción, distribución y encuadre de la información en la esfera pública. En tercer lugar, la desintermediación de los espacios, entendida como la capacidad de individuos y colectivos para superar restricciones geográficas y temporales, articulando formas de acción y visibilidad pública que anteriormente resultaban limitadas o inviables.

Desde una perspectiva teórica, la desintermediación ha sido considerada un elemento clave en la configuración de un espacio público postdigital, caracterizado por la aparente relación directa entre medios, actores políticos y públicos. Sin embargo, esta interpretación requiere ser matizada a la luz de las nuevas formas de poder que emergen en los entornos digitales, donde la mediación no desaparece, sino que se rearticula bajo lógicas algorítmicas, económicas y tecnopolíticas.

Una línea relevante de investigación se orienta a analizar las transformaciones en las interacciones, relaciones y estructuras de poder que resultan de esta doble dinámica de desintermediación y reintermediación. Ello implica examinar tanto las estrategias de adaptación de los actores dominantes como las prácticas emergentes de los públicos y movimientos sociales, así como sus potenciales efectos sobre la justicia social, la calidad democrática y las libertades públicas.

El estudio empírico de la desintermediación requiere atender a sus manifestaciones concretas en ámbitos como la participación política, la acción colectiva, las prácticas partidarias, el funcionamiento de las instituciones públicas, la evolución de los medios tradicionales y las estrategias algorítmicas de las plataformas digitales. En estos espacios se hace visible la naturaleza dialéctica del proceso, en el que la promesa de acceso directo coexiste con nuevas formas de mediación estructural.

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Referencias:

Colussi, J., Gomes-Franco e Silva, F., & Bayarri Toscano, G. (2023). “Estrategias discursivas en los lives de Bolsonaro: Entre la desintermediación, el populismo digital y la desinformación”. Fonseca, Journal of Communication, 27, 192-214. https://doi.org/10.48047/fjc.27.01.12

Giacomini, Gabriele (2023). “Disintermediation and/or Neointermediation? The “Fourth Power” of Small and Large Intermediaries in Digital Public Sphere” Sociological Review Polish, 2(222), 249-261 https://doi.org/10.26412/psr222.06

Laclau, Ernesto (2014). La razón populista. México. Fondo de Cultura Económica.

Robles, J. M. y Córdoba, A. M. (2019). Digital political participation, social networks and big data: Disintermediation in the era of Web 2.0. Switzerland, Palgrave Macmillan.

Investigador responsable de la entrada: Daniel H. Cabrera Altieri
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